Sobre “cualquier cosa”

HOY MAS QUE AYER

Volver al terruño, reencontrarnos con nuestro paisaje -ese cielo capaz de cambiar en horas del gris al azul, la rambla costanera, el río como mar- y fundamentalmente, poder fundirnos en un abrazo apretado con familiares y amigos, compañeros de tantas jornadas de lucha, es una dicha enorme. Se nos hace difícil encontrar palabras que puedan expresar esa emoción, que se hace aún más grande cuando comprobamos que seguimos esencialmente en una misma ruta, aquella que resaltara el General Seregni en 1971 y que se mantuviera como una consigna”Uníos caros compatriotas”, tan vigente en las profundidades de nuestra historia con Artigas, como en el día de hoy, tan lleno de complejidades y compromisos.

El encuentro con Dari Mendiondo siempre es una oportunidad para recuerdos, balances y análisis de perspectivas. Lo que más valoramos de estas charlas es comprobar que estamos ante un interlocutor, abierto, ávido de informaciones y comentarios, y un comentarista agudo y respetuoso de los demás.
Tan abierto es que, recordando nuestras veleidades periodísticas, nos ofrece las páginas de Tiempo de Cambio para que opinemos. “De cualquier cosa”, nos dijo, como si se pudiera escribir de tamaña generalidad. Pero como seguimos siendo audaces (o irresponsables) vamos a intentar “cualquier” reflexión.

Vinimos desde Buenos Aires a Montevideo para participar en una Mesa sobre política de migración, en la que participaban, junto a representantes del Estado y de organismos internacionales, miembros de organizaciones no gubernamentales. Un diálogo fructífero de quienes dirigen y legislan en el país y la sociedad civil, es ya un acontecimiento de ejercicio democrático real que rompe con el tradicional esquema de dirigentes y dirigidos, y que, comprobamos, es impulsado en todo el país para promover las reformas que requiere nuestro país para producir los cambios de transformación progresista para los que dedicamos muchos nuestras vidas. Lo largo y a lo ancho de este querido Uruguay se discuten los grandes temas del país: la cultura, la reforma educativa, el papel de la Fuerzas Armadas en nuestra sociedad, la participación ciudadana en la elaboración de, presupuestos municipales, el destino de determinadas partidas presupuestales, y sigamos sumando temas.

Quiero destacar además que la Mesa sobre política de migración se realizó en el anfiteatro del Ministerio de Relaciones Exteriores, un escenario impensado hasta hace dos años para este tipo de reuniones. Más insólito es aún que un ciudadano de la diáspora esté presente en igualdad con sus connacionales “de adentro” en la discusión, en la elaboración si se quiere, porque las opiniones de todos son recogidas para elaborar políticas públicas del país. En este pequeño y sencillo hecho se tiene el ejemplo de que por fin estamos en camino de unir al país con la Patria peregrina.

Y más allá de que nos salteemos olímpicamente la enumeración de los grandes temas que internacionalmente preocupan al país y a los uruguayos, aún cuando omitamos un análisis de acontecimientos que nos conmueven muy en particular a los orientales que vivimos en la Argentina con la instalación de plantas pasteras en Fray Bentos y sus repercusiones y derivaciones, creemos que entre las “cualquier cosa” que se nos propone, es necesario reafirmar la necesidad de preservar y profundizar nuestras conquistas, esta profundización de la democracia que representa la participación ciudadana, más allá y sumado a los logros económicos en beneficio de la mayoría de la población, como el aumento de los salarios, reducción de la desocupación, aumento del producto bruto, disminución de las personas que están por debajo del límite de la pobreza, y muchas más.

Como no nos gusta el conformismo, convengamos que queda mucho por hacer. Digámoslo de otra manera: lo que se hizo es una ínfima parte de lo que aspiran los orientales, y de lo que tenemos que hacer. Si, lo que TENEMOS que hacer: el Estado, el gobierno del Frente Amplio, y nosotros, todos los ciudadanos, la sociedad civil. No debemos llamarnos a engaño: la fuerza gobernante no puede encarar en soledad las reformas, transformaciones, obras, elaboraciones que se necesitan en nuestro país saqueado durante decenios. Aquellos que solo se ocupan de criticar y denostar al gobierno del Frente y sus dirigentes, consciente o inconscientemente, atacan al futuro progresista que pregonamos. Se necesita de TODOS. Hoy, como ayer, más que nunca, los orientales honestos debemos abroquelarnos para defender lo logrado y proyectarnos a un mañana de luces.

Lenin de los Santos


 


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