CELULOSA: EL OTRO CAMINO POSIBLE

Hasta ahora el gobierno uruguayo viene ofreciendo el monitoreo conjunto sin éxito porque el gobierno argentino sigue insistiendo en la relocalización de las plantas, cosa imposible en el caso de BOTNIA que lleva construido el 70 % de la obra total.

Pero en el fondo lo que Kirchner busca es que ninguna inversión en la industria maderera- celulósica- papelera se instale en el Uruguay ni en ningún otro país que no sea Argentina. Y para eso está dispuesto a hacerle "la vida imposible" (literalmente) a las multinacionales que osen desafiar su designio usando todo el poderío económico - diplomático de que es capaz de generar para evitar eso, y el primer paso es doblar la voluntad de país y de Botnia.

Y no hay vuelta de hoja, esto se llama presión extorsiva - económica usando el pretexto de la ecología.
Entonces, hay que comenzar a evaluar la posibilidad de pasar a la ofensiva en el campo diplomático e iniciar conversaciones con Paraguay para que lleve a La Haya la denuncia de contaminación del Río Paraná por parte de la planta de Puerto Piray y Uruguay incentivar un juicio en el mismo tribunal por los piquetes en el verano 2005/2006 donde se cortó los puentes (resarcimiento económico).

Es decir, pasar a la ofensiva porque no es la cuestión ambiental el quid de la cuestión sino aceptarían el monitoreo conjunto; el problema es o son los capitales suecos, finlandeses, canadienses, norteamericanos que se instalarán en el Uruguay si se solucionara el asunto Botnia, y en eso dejarán todo para ahuyentar esas inversiones aunque eso sirva de poco después del default y de todo lo que hacen ellos mismos para correr capitales (industria de la carne - industria del petróleo). Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír y peor ciego que su excelencia Kirchner.

Desde que el default se llevó a cabo en la Argentina por el gobierno de Kirchner al efectuar una importante quita, no pagar amortizaciones e intereses por concepto de Deuda Externa, todo eso se ahorró, se acumuló un importantísimo fondo de dinero aunque como contrapartida natural y lógica las inversiones se alejaran y a pesar de los enormes recursos naturales, de ventajas productivas, que Argentina tiene, de su crecimiento económico explosivo fruto de una coyuntura internacional favorable, la reticencia y la desconfianza del capital multinacional está preocupando e irritando al gobierno del hermano país.

Está claro que Kirchner al no pagar la Deuda Externa tiene todos esos fondos "ahorrados" (por eso quieren fundar un Banco del Sur junto a Venezuela) y parece que no precisa de inversiones extranjeras. Pero resulta que le sobra plata, nada en billetes verdes aunque no les sirvan para nada por que cualquier emprendimiento productivo más o menos grande necesita de "know how", de experiencia productiva, de mercados internacionales y eso lo tienen las empresas trasnacionales, los grandes conglomerados económico - financieros, justamente aquellos que están espantados, horrorizados con la actitud del gobierno kirchnerista.

No descubrimos nada si decimos que la visita fugaz al Paraguay y las inversiones argentinas en Yaciretá (se trata de una quita de 5 mil millones de dólares de la Deuda paraguaya con Argentina por el costo de las obras de Yaciretá) tienen que ver con el juicio que está entablado en La Haya pero eso habla a las claras que no hay ninguna intención de arreglo del conflicto con el Uruguay. Esa visita (el Lunes 17 de Julio de 2006) según Argentina dice, se debe a que quiere potenciar la generación eléctrica de esta represa y central hidroeléctrica con una inversión de 600 millones de dólares para profundizar el lago y multiplicar la potencia de generación. Es posible y ojalá no sea así pero hay una doble intención entrevista en esta muy sugestiva operación y máxime cuando se realiza en este especial momento.

También tiene otras intenciones:

1) que Paraguay no se alíe con Uruguay en el Mercosur (bombardear el URUPABOL),
2) que Paraguay no denuncie la contaminación que la planta de Puerto Piray hace en el río Paraná, fronterizo como el Río Uruguay, cuyo proceso de blanqueo es en base a cloro elemental.
Por eso, creo que hay pocas esperanzas para solucionar este conflicto, pese a todas las actitudes generosas y abiertas que hace el gobierno uruguayo.

Sí el progreso de una nación dependiese como depende cada vez más de las inversiones extranjeras la actitud del gobierno argentino con respecto a las "pasteras" es irracional e incomprensible porque todo lo que hacen en contra de la instalación de Botnia y ENCE en Fray Bentos se les vuelve tan en contra que ya es una incógnita quién se atreverá a partir de ahora a invertir un sólo peso en el país vecino.

Porque no es sólo esa actitud: "como el perro del hortelano: no come él y no deja comer al amo", sino mucho más grave porque por más rédito que puede tener una inversión en la Argentina el inversor pensará dos y tres veces para hacerlo.
Si se fanatiza a la gente en el cuidado del medio ambiente al punto tal que como en Gualeguaychú se transformen en fundamentalistas ecológicos (son incapaces de razonar que si existiese contaminación los primeros en sufrirla son los uruguayos (Fray Bentos, Río Negro, el litoral) y no creo que ésta población quiera autoeliminarse como supuestamente lo estiman los entrerrianos) o sea, hay fundadas razones para aceptar el mínimo riesgo, y no alcanzan a percibir esto de tan cerrados y ciegos que están. Es decir, están acostumbrados a que les mientan los gobernantes argentinos: "el que se quema con la leche ve la vaca y llora".

Pero lo hecho, hecho está y ahora hay que rebobinar y la única manera de hacerlo es el monitoreo en conjunto, incluso que el entrerriano más fanático integre esa comisión junto a un científico argentino y con la condición de que el poder de decisión, soberano, quede en manos de la parte uruguayo. Es decir toda la información hasta el hartazgo, libertad total de información pero conservar el poder decisorio, la soberanía.

Cuando se confronta con una nación tan poderosa como Argentina la asimetría es brutal y deja serias secuelas.
La "facilitación" del diálogo del Rey de España, Juan Carlos de Borbón, resuelta durante la XVI Cumbre Iberoamericana de Montevideo de Noviembre de 2006 por más buenos deseos que todos tengamos, es muy difícil que tenga un final feliz, porque ni Gualeguaychú acepta la no relocalización de Botnia ni Uruguay está dispuesto a parar tal magnitud de obras que ya lleva las dos terceras partes de realización.

Miguel Silva Denis


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