
EL GOBIERNO MUNICIPAL TRIBUTO HOMENAJE AL GRAN CANTAUTOR
Jaime Roos ya es un ilustre
montevideano
Por
iniciativa del presidente de la Comisión de Cultura de la Junta
Departamental, profesor Gabriel Weiss, el celebrado artista recibió
ayer de manos del intendente Ricardo Ehrlich el diploma que lo
acredita como Ciudadano Ilustre de Montevideo, en ceremonia
desarrollada en el Teatro Solís, el marco más apropiado para tal
evento.
JULIO
GUILLOT
"Montevideo
es mi lugar en el mundo; esta ciudad es mi hogar", confesó el músico.
Antes de comenzar la ceremonia, pude observar el arribo de ciertas
personalidades de la política: el subsecretario del Mvotma Jaime
Igorra, la subsecretaria de Turismo Liliam Kechichian, el ex ministro
de Educación doctor Leonardo Guzmán, la diputada blanca Beatriz
Argimón y el ex ministro de Turismo Pedro Bordaberry, entre otros;
consultado este último sobre su presencia en el evento, dijo que había
sido invitado por la Junta, pero que, además, era un fan de Jaime a
quien seguía desde hace tiempo.
Con
la presencia de un público entusiasta y numerosas personalidades, el
acto se inició con la exhibición de un video-clip nada menos que de
"Durazno y Convención", un tema que se convirtió en una suerte de
himno montevideano. Luego, dio comienzo la parte oratoria a cargo de
ediles de las tres bancadas, el director de Cultura de la IMM,
Mauricio Rosencoff, el jefe comunal Ricardo Ehrlich y el propio
agasajado. La mesa ocupaba el centro del escenario, y a un costado
estaba el atril con micrófono para el orador de turno.
Arrancó Gabriel Weiss recordando que había sido Nelly Goitiño, en
oportunidad de ejercer la presidencia de la Junta, quien impulsó la
práctica de realizar homenajes en vida a personalidades quebrando la
costumbre de hacerlos sólo una vez que el homenajeado ha abandonado
este mundo.
Trazó
una semblanza de Jaime e hizo un breve racconto de su trayectoria
artística, así como su formación musical y las influencias recibidas.
Reconoció que Montevideo estaba en deuda con quien había sido
declarado Visitante Ilustre de la ciudad de Buenos Aires.
En
nombre del Partido Nacional, Fernando Ripoll admitió que Jaime siempre
fue una figura referencial para los de su generación (anda por los
40). Hablando de su trascendencia fuera de fronteras, relató que son
muchos los extranjeros que visitan Montevideo que van expresamente a
la esquina de Durazno y Convención para ver con sus propios ojos la
zona que inspiró al músico para componer su célebre canción. Para
Ripoll, Jaime Roos ha sido uno de los mejores embajadores que ha
tenido el país.
Después fue el turno de Gustavo Osta, quien en nombre de la bancada
colorada, sostuvo que con esta distinción se estaba valorando el éxito
porque se homenajeaba a un triunfador, algo inusual entre los
uruguayos siempre tan apegados a una mal entendida humildad. Destacó
también la rara cualidad de Jaime de lograr tan amplio consenso, visto
que su público está compuesto por todos los sectores sociales y todas
las franjas etarias: "Todos nos identificamos con sus canciones; es un
grande que supo hacer una síntesis perfecta de la música popular
uruguaya", concluyó Osta.
A
continuación, vino el turno de Mauricio. Con su infaltable gorra,
empezó diciendo que le resultaba extraño hablar de Jaime Roos desde un
púlpito, siendo que ambos estaban acostumbrados a apoyar su antebrazo
en los mostradores del Outes o el Mincho... Hilaridad en la sala.
Destacó el aporte de Jaime a la identidad nacional y señaló que no hay
uruguayo en el extranjero que no tenga, junto al mate y el termo, un
disco de Roos.
A
continuación, puso una nota profundamente emotiva. Recordó que cuando
él y Jaime estaban ultimando los detalles del "Gran Tuleque", en cuya
despedida dice "por los chiquitos que faltan, por los chiquitos que
vienen, uruguayos, nunca más", se produjo la aparición de Amaral
García, hijo de uruguayos desaparecidos en Argentina, que hoy es
camarógrafo de TV Ciudad y que estaba allí filmando el acto.
Prolongados aplausos del público. Y para terminar, en referencia a
"Brindis por Pierrot", dijo que se quedaba con el final de una
estrofa, la que dice "Este brindis por Zelmar". Más aplausos.
Don
Pablo Ferrer, actual presidente de la Junta, dijo que el
reconocimiento a Jaime era un acto de justicia porque recoge y
explicita una realidad: que Jaime Roos hace ya mucho tiempo que es
ciudadano ilustre de Montevideo. En su música, en sus canciones, hay
una vibración montevideana inconfundible.
El
doctor Ricardo Ehrlich empezó por reconocer la formidable iniciativa
de la Junta de homenajear al músico. Este reconocimiento tiene un
valor simbólico pues la sociedad se reconoce en una persona cuando
distinguimos a alguno de nosotros. La sociedad actual está
fragmentada, sostuvo el intendente, y debemos recomponerla; se han
generado enormes distancias entre los diversos sectores sociales. Pero
la cultura va tendiendo puentes y acortando distancias, y es así que
la voz y la música de Jaime Roos nos ayudan a reencontrarnos.
Acto
seguido, hizo entrega del diploma al homenajeado mientras todos
aplaudían de pie. Jaime, sin perder su flema cuasi británica,
agradeció el homenaje. "Esta distinción es particularmente
significativa para mí porque Montevideo es mi lugar en el mundo; esta
ciudad es mi hogar", confesó el músico, quien no vaciló en afirmar que
se identifica con sus calles, sus plazas, sus espacios y su gente, sus
árboles y sus perros. Reconoció que tuvo muchos momentos de felicidad
en su niñez transcurrida en el barrio Sur, jugando en la vereda o al
fútbol en el campito.
Y
para terminar, aludió al hecho que todo aquel que recibe una
distinción suele dedicarla a alguien; y como él no podía escapar a esa
costumbre, reconoció que pensaba en su familia, en sus padres que ya
no están, y por eso expresó: "Sé que si vivieran, este diploma sería
encuadrado y ocuparía un lugar destacado en las paredes de su casa".
Mientras el público volvía a aplaudir, yo estuve a punto de pedirle
"cantate una, Jaime", pero desistí porque supuse que no me daría
pelota.
La
cosa terminó con un brindis en el foyer del Solís. *
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