
KOSOVO: la historia se repite
Como farsa o como tragedia, aquí, en el siglo XXI, un poco
de ambas.
Al descubrir Cristóbal Colón el Nuevo Mundo, se conformó La
América Hispánica, luego apareció Vasco Da Gama y ahí el
continente se hizo Iberoamericano en el norte. Sajones y
Franceses se disputan la parte septentrional: hoy Estados
Unidos y Canadá.
Pongamos los ojos en América Latina: luego de la revolución
de Mayo en la lucha por institucionalizarse como nación
independiente, América empezó a fraccionarse, precisamente
por las contradicciones de caudillos, no siempre exentos de
influencias e intereses de facciones comerciantes y
traficantes.
De la Gran Colombia surgen Colombia, Venezuela, Ecuador y
posteriormente, apoyada por Estados Unidos, Panamá.
En el Río de la Plata, despojada de la figura de Artigas,
desalojados portugueses y brasileros de la Banda Oriental,
Lord Ponsomby, contando por supuesto con el apoyo de las
clásicas fragatas francesas e italianas en el antepuerto
acuerdan, contra la opinión de los próceres argentinos, la
conformación de la República Oriental del Uruguay, de ahí su
independencia en 1825 y la constitución de 1830. Nace así
una nación tutelada que en cruentas guerras civiles va
encaminándose hacia la institucionalización que culminó en
1904, con el Gobierno de Batlle y Ordóñez, luego de la
derrota en Masoller de Aparicio Saravia. El Uruguay nace
contra la voluntad porteña y la luso brasilera, es producto
de una época en que Europa se consideraba la propietaria de
los procesos nacionales en el continente, de ahí su
influencia decisiva; hasta que llega su competidor: los
norteamericanos, estableciéndose la frase de la doctrina
Monroe: “América para los americanos”, del Norte.
Esta breve síntesis de nuestros dilemas como nación vienen a
cuento por la resolución de la Unión Europea de darle la
independencia a Kosovo: una superficie de 10.000 km., una
población de 2.100.000, un P.B.I. de U$S 1.900, una densidad
de población de 195 habitantes por km2.. Kosovo, cuna de los
serbios, pueblo eslavo, y parte de Serbia, es transformada
en Nación contra la opinión de Serbia, de Rusia y de España.
Rusia se entiende por los vínculos eslavos, vínculos étnicos
y religiosos, que parten de los tiempos de Vladimiro, que
fue el evangelizador de los eslavos en la era Bizantina.
Pero lo de España es llamativo, sin embargo tiene su
explicación: España mira con atención como ha sido
desmembrada la antigua República Federativa de Yugoslavia
del mariscal Josip Broz Tito. Hoy está conformada por seis
países: Croacia, Serbia, Eslovenia, Montenegro, Macedonia,
Bosnia Herzegovina, y ahora la frutilla de la torta: con
10.000 km2. (la superficie del departamento de Lavalleja)…
Kosovo.
España, cuya historia está preñada de guerras desde Sertorio
y la caída de Numancia con Escipión el africano, o la
fundación de Cataluña por Amílcar Barca, padre de Aníbal el
cartaginés.
La península ibérica en la antigüedad fue duramente
disputada por godos, visigodos, los invasores árabes y
pueblos germánicos diversos, hasta que se van delineando en
el campo religioso dos visiones del mundo: la cristiana, que
toma como centro Castilla y Aragón, y la musulmana, en el
sur de Andalucía, que trata de conquistar Europa, hasta su
derrota en la Batalla de Roncesvalles.
El descubrimiento de América impuso un vuelco en las
relaciones de producción, de comercio y comunicación; fue un
salto en el desarrollo del conocimiento frenado por el
dogmatismo de la Roma papista y la persecución de las
minorías arrianas y judías, y luego de luteranos y
protestantes surgidos en el norte de Europa; entonces, el
arma utilizada fue la Santa Inquisición. La revolución
Francesa en 1789 conmovió Europa, y supo despertar la
necesidad de conformar el Estado Nación. España no estuvo
ajena a dicha influencia y así se produce, en 1812, la
constitución liberal de Cádiz, luego ahogada por la
restauración monárquica borbónica, que arrastrará
resistencias y guerras por la sucesión entre la casa de los
borbones. Ello culminará en un intento de República en 1873;
fracasado este, la restauración monárquica se instalará
hasta 1931, en que dimite Alfonso XIII, y surge la República
Española, que en 1936 sufre el motín franquista,
produciéndose la Guerra Civil hasta 1939. Lo demás es
conocido, en España reina Juan Carlos de Borbón, pero hoy es
una monarquía constitucional en la que Rodríguez Zapatero
(P.S.O.E.) es el Presidente de España.
La España del Siglo XXI, con una superficie de 506.000 km2.,
y una población de 44.100.000 habitantes, se ha transformado
en el 2do. País –luego de Francia- en materia de atracción
turística, está dentro de los primeros cinco en el P.B.I.,
superado por el Reino Unido, Alemania y Francia; cuenta con
19 comunidades autónomas, con graves cuestiones de
nacionalismo que no están bien resueltas. Ejemplo el triunfo
de Rodríguez Zapatero, pero necesita los votos de los
diputados nacionalistas catalanes para ser mayoría en el
Parlamento español, ya que son la tercera fuerza política;
sus 11 votos son decisivos, pero Cataluña es una de las
comunidades autónomas más poderosas económicamente, con un
PBI per cápita de 26.000 Euros, sólo superado por Madrid,
Navarra y el País Vasco- Con una historia que viene de muy
lejos en cuanto a su autenticidad y tradiciones, Barcelona
viene de Barca, el cartaginés; obviamente las aspiraciones
nacionalistas que siguen siendo fuertísimas, están
continentadas en el actual equilibrio del Estado Español.
En Andalucía, en el sur, ocupando una superficie de 87.000
km2., y con una población de 8.040.000 habitantes, con una
impronta histórica de profundas raíces de identidad
euro-africana, de cuño nacionalista acentuado, hábitos,
costumbres, lenguaje, cultura, hacen de Andalucía una
particularidad excepcional. Y qué podríamos decir de
Castilla, la vieja y la nueva. En el norte en los Pirineos,
Asturias y sus resistencias históricas a la arbitrariedad y
el despotismo.
Que escribir sobre la Galicia de Rosalía de Castro, de la
imbricación celtíbera, germánico y romano. Y el País Vasco,
que aún reclama sus fueros abolidos en la restauración
monárquica de 1874, cuando la república, Cataluña, el País
Vasco y otros fueron contemplados, pero el franquismo barrió
con todo, y hoy España soporta de parte de un sector
nacionalista exacerbado, como lo es la ETA, ataques
frontales contra el Estado Español, pero Euskadi, o País
Vasco, con 7.200 km2., con 300 habitantes con km2., es una
economía pujante con un PBI de 28.400 Euros per cápita, y
con un 5to. lugar en materia de PBI, tiene una capa burguesa
nacionalista próspera y ambiciosa, con unas ganas terribles
de identidad propia al margen del centro, que es Madrid.
Estas preocupaciones son las que llevan a que España esté
radicalmente en contra a la absurda decisión de la Unión
Europea de darle independencia a Kosovo, y con ello seguir
descuartizando lo que fue la obra de Tito de unificar los
pueblos de la península Balcánica (excepto Bulgaria) en una
República Federativa.
Es una demostración lo de Kosovo de que los centros de
poder, como ayer, siguen manipulando y aplicando la máxima:
“divide y reinarás”.
España pone las barbas en remojo y tiene razón, ¡vaya si
tiene razón!
Dari Mendiondo Bidart
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