El Senado comenzó ayer a cerrar una de
las heridas más profundas en materia de Derechos Humanos al
aprobar en general el proyecto que repara a compatriotas impedidos
de acceder al trabajo como consecuencia de persecusión política o
sindical.
Cuando el reloj marcaba la hora 19.54 la unanimidad de senadores
respaldó la iniciativa y desde las barras, en un gran número
colmadas, decenas y decenas de ex presos políticos, exiliados y
clandestinos, explotaron en un cerrado aplauso.
"Se trata de lograr una calidad de
vida digna para aquellos que nunca pudieron disfrutarla hasta
hoy", sintetizó la senadora Susana Dalmás (Asamblea Uruguay) que
ofició de miembro informante.
Su correligionario Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) sostuvo
que "es una asignatura pendiente de la democracia uruguaya; esta
es una cuestión de DDHH; hay heridas abiertas de la dictadura que
padecimos y de lo que fue el terrorismo de Estado en el país y que
acá lo que vamos a votar es una iniciativa reparatoria, procurando
mitigar ese daño provocado".
El proyecto continuará siendo
analizado en particular en esta jornada.
Alcance
La senadora Dalmás recordó que las consecuencias de la dictadura
sobre quienes fueron víctimas de la cárcel, "impidió el desarrollo
de carreras y el crecimiento laboral, colocó a todos los que la
padecieron en una situación de inferioridad para lograr una
reinserción laboral que les permitiera rehacer su vida al
recuperar su libertad".
Dalmás dijo que el artículo 1º
establece el alcance: "Se trata de aquellas personas que entre el
9 de febrero de 1973 y el 28 de febrero de 1985 se hubieren
encontrado en las siguientes situaciones: a) exiliados por razones
de persecución política, y que hubiesen regresado al Uruguay antes
del 1º de marzo de 1995; b) quienes fueron detenidos o debieron
vivir en la clandestinidad durante ese período. Va a ser incluido
un literal c que hace justicia a las personas del sector privado y
que habiendo cumplido con una decisión de la central sindical de
huelga general contra la dictadura militar fueron objeto de
despido por el decreto del gobierno de facto".
La legisladora también aludió a
quienes "antes de 1973 sufrieron persecución política afectando su
vida laboral y están en condiciones de acreditarlo fehacientemente
para ser analizado caso a caso".
Integral
Antes de hacer uso de la palabra, el senador Rubio dijo estar
impedido de referirse al proyecto por su condición de ex preso
político, pero el Senado aprobó que se habilitara a todos, a
instancias de Korzeniak.
Rubio estimó que el daño reparado es
parcial "porque no se puede devolver a las víctimas el tiempo de
reclusión o la salud perdida por causa de la tortura y de las
pésimas condiciones padecidas por estos 20 años de demora en esta
deuda ética que tenemos los uruguayos con nosotros mismos y con un
grupo de compatriotas". A su entender, "hay una reparación que
debe ser integral y sin exclusiones. No sólo se refiere a los
aspectos de impacto jubilatorio o similares, sino que debe abarcar
a la memoria, a la cultura, a la educación, y al reconocimiento
público. Acá hay la necesidad de que la sociedad haga un
reconocimiento público a lo que fue la militancia, la dedicación y
la entrega de un conjunto de compatriotas que soportaron
situaciones aberrantes desde el punto de vista de los derechos
humanos". Según el legislador de la VA "esto nos dignifica como
país".
Protagonistas
Por su parte, el senador nacionalista
Julio Lara expresó su voto favorable pero estimó que el proyecto
"deja pendiente situaciones que habrá que seguir analizando", y
expresó su disposición de seguir "trabajando codo a codo con las
diferentes organizaciones", a las cuales nombró. Las
organizaciones, dijo Lara, "han sido los verdaderos protagonistas
de esta encomiable tarea para restituir los derechos jubilatorios
de aquellos que entre 1973 y 1985 fueron víctimas de las políticas
agresivas de la dictadura".
El legislador Francisco Gallinal
(Correntada Wilsonista) sostuvo que "en todos estos casos, nunca
la reparación, la recompensa, o la solución que se encamina a
través de la ley va a ser suficiente, siempre va a quedar abierta
la posibilidad de que el beneficiado o sus sucesores señalen al
Estado uruguayo que quedan deudas pendientes: algunas de carácter
moral, otras de carácter ético y otras de carácter pecuniario".
El senador comunista Eduardo Lorier
señaló que se está atendiendo a lo que significaron los "brutales
crímenes de lesa humanidad. El aparato del Estado es el principal
protagonista del terrorismo de Estado. Nadie pudo quedar fuera de
una situación terrible, ni ex presos políticos, clandestinos, ni
exiliados junto a todos los que sufrieron".
Lo justo y sabio
Para Rafael Michelini (Nuevo Espacio)
"la idea inicial ha sido mejorada. En el día de hoy puede estar
quedando un luchador por el camino, y por lo tanto no descarto
modificaciones en el futuro. Es una ley que habrá que evaluarla y
hay que hacer un equilibrio entre lo justo y lo sabio". Dejó
constancia que "quizás los más dañados de todos, desaparecidos o
asesinados, es una materia pendiente, no del gobierno, sino de
todos".
"Mi aporte es preguntarnos por qué en 20 años no había existido
una norma de este tipo, quizás más acotada", se preguntó. "Este es
un paso para transmitirle a la sociedad que todos los que estamos
reparando son luchadores, pelearon por principios, por las
convicciones, pero que el daño que hizo el Estado había que
repararlo", agregó.
Fuente: La República - 6/9/06