Democracia en cuba

Periodismo “MAS PAPISTA QUE EL PAPA”


Los medios de comunicación están actuando con una soberbia digna del más profundo repudio al juzgar como si fueran dioses en el día del juicio final la situación en Cuba.

La renuncia a todos los cargos del legendario Fidel Castro que hace 49 años que ocupa la primera magistratura de la isla caribeña poblada por más de 11 millones de cubanos ha motivado que surjan como hongos los periodistas "mas papistas que el papa" o "más realistas que el rey".

Ni la "democracia occidental y cristiana" ni el capitalismo son la panacea como sistema económico, político, social y por lo tanto exigir un cambio en el sistema socialista desde las alturas de esta frágil postura política, es un acto de indigna soberbia.

Primero: desde que nació la democracia en la Grecia antigua, 500 años antes de Cristo, es cuestionada. Por ejemplo Platón en aquella época decía de ella:
"El colmo de la sinrazón es la igualdad democrática: la libertad acaba en la anarquía, y ésta, a su vez, acaba fatalmente en la tiranía.".

También Demócrito por esa época decía: “Es preferible la pobreza en una democracia que el llamado bienestar de los ciudadanos en una monarquía, lo mismo que es más deseable la libertad, aunque sea retaceada, a la mejor esclavitud.”
Esto, por lo menos, debe arrojarnos a los brazos de la humildad y no ser tan arrogantes y tan dogmáticos irracionales dando por sentado que “la democracia y el capitalismo, occidental y cristiano” es la perfección eterna e inmutable como sistema político, económico y social.

Después, durante más de un milenio estuvo en el freezer, congelada y recién en el siglo XIX volvió a entronizarse en las primeras y débiles repúblicas nacientes como en los trece estados fundacionales en el norte de América; en Sudamérica; en la segunda mitad de este siglo en Europa.

Alfred Croiset, historiador francés que atribuye a Solón la progenitura de la democracia en Atenas dice en su libro “Las democracias antiguas” “.....no es difícil notar que Solón realizó en la ciudad una verdadera revolución de carácter netamente democrático; la cuna perdía sus privilegios; el número ocupaba su lugar, el primero de la vida pública..” Y la esencia de la democracia es esa: el gobierno de las mayorías (el número).

Ni la dinastía Somoza (padre, hermano, hijo) en Nicaragua (1937-1980: 43 años), ni la Duvalier (padre e hijo) en Haití (1957-1986: 29 años), ni Stroessner en Paraguay (1954-1989: 35 años), ni Franco en España (1936-1975: 39 años) o Oliveira Salazar (1932-1968: 36 años) en Portugal, ni Stalin (1924-1953: 29 años) en Rusia, duró el medio siglo que Fidel Castro estuvo al frente de Cuba acusado de “feroz y sangrienta dictadura” como las ya nombradas pero con la enorme diferencia que gobernó con el apoyo popular, sin rebeliones naturales, violentas o “pacíficas” causales de la caída de los ya nominados “dictadores”.

Es decir, es imposible que algún gobernante se mantenga tanto tiempo en el poder apoyado por su pueblo por una sencilla razón: el ciclo vital biológico de un ser humano lo torna casi imposible aunque no es así cuando gobierna una monarquía (Reina Victoria en Inglaterra que asumió a los 18 años: reinó por 64 años (1837-1901), Luis XIV, el “Rey Sol”, rey a los 5 años y cuyo reinado llegó a los 72 años (1643-1715), María Teresa de Austria (1740-1780: 40 años como reina), Luis XV, monarca de Francia desde 1715 a 1774, 59 años, que asumió como su predecesor a los 5 años, o Catalina II que gobernó Rusia por 34 años (1762-1796); es decir sólo el privilegio de la cuna permitió esos extensos periodos de gobierno unipersonales, muchas veces en contra de la voluntad popular pero tolerada por “mandato divino”.

Repito: Fidel gobernó Cuba durante 50 años sin que el pueblo (como lo hizo con todas las dictaduras, incluso las más sangrientas, en el mundo) se rebelara para derrocarlo; y si esto, no merece por parte de sus detractores y enemigos, por lo menos, respeto y razonable juicio el que critica se vuelve irracional y necio.

DARDO MALAESPINA


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