
Ni atraso cambiario, ni inflación en dólares
DOS POLÍTICAS DIFERENTES
Argentina ha seguido hasta
ahora una política económica exitosa porque ha crecido a un ritmo
mucho mayor que el nuestro (según CEPAL a un 8,2 % en el cuatrienio
2005-2008 y Uruguay lo hizo, en el mismo lapso, a un 6,9 %) pero lo ha
hecho de una manera que ahora se están viendo las consecuencias. Un
dólar sobrevaluado en forma desproporcionada: hoy se cotiza a $ 3,17
cuando al final del gobierno de Menem se cotizaba a la par: el famoso
un dólar = un peso de Domingo Cavallo.
Pero paralelo a estas
cotizaciones se procesaron las retenciones o detracciones a los
productos agropecuarios exportados bajo el influjo del incremento
vertiginoso de los precios de los comodities, es decir un tercio del
valor FOB iba a parar a las arcas del estado, o sea que el dólar para
los productores agrarios es de $2,10, es decir, igual al nuestro. Pero
para los productos importados, sobre todo fertilizantes e insumos
agrícolas, regía el dólar “caro”, los costos se encarecían excepto los
productos derivados del petróleo o el gas natural que son de
producción nacional (en su gran mayoría).
¿Por qué explota está
situación y se produce el radical “PARO DEL AGRO” de fines de Marzo de
2008? Explota por eso. Porque es una política artificiosa,
engañosa, y cuando peligra la estabilidad económica todos quieren
refugiarse en la seguridad, quieren protección, quieren todo el
beneficio y nada de pérdidas.
La política económica de
Uruguay demuestra una vez más que es una de las más apropiadas para la
actual situación y de larguísimo aliento.
Y nuestro sector
agropecuario debe comprender que no se pueden instrumentar soluciones
iguales a problemas desiguales porque la realidad del campo es
multicolor como lo vemos según el cuadro publicado por ”EL OBSERVADOR”
sobre márgenes de rentabilidad por sector (U$S por hectárea):
Agricultura U$S 595
Soja U$S 728
Forestación U$S 100
Lechería U$S 328
Ganado de Invernada
U$S 87
INFLACION EN DOLARES:
PURA FANTASIA
Según la evolución de la
inflación en los Estados Unidos en lo que va del milenio el dólar de
Enero del 2000, valía en Enero del 2008: U$S 0,80 (80 centavos). Esta
primera constatación (en base a datos de U.S. Bureau of Labor
Satatistics) es terminante desde el punto de vista científico y en
base a datos fidedignos.
En el Uruguay la evolución
del IPC y la evolución del Dólar Promedio del mes según datos del
I.N.E. y del Banco Central en el mismo lapso de tiempo creció 1,97
veces (el IPC) y 2,07 veces (el dólar) por lo que indexando el dólar
de Enero del 2000 tenía que valer $ 22,31 para no perder poder
adquisitivo en el mes de Enero de 2008 y en realidad se cotizó en ese
mes (dólar promedio del mes) $21,20.
Hasta aquí todos los
elementos están desplegados en la mesa pero falta una operación que es
indexar en base a la depreciación del dólar que valía U$S 0,80 (80
centavos) con respecto a el dólar de Enero del 2000, por lo que el
dólar real debería valer $ 17,92 pesos y vale $ $20,93 ((último
dato conocido (febrero de 2008), o sea valía, un 16,8 % más de lo que
debería valer, estaba y está sobrevaluado si actualizamos las cifras.
Por eso no sólo no hay
atraso cambiario ni tampoco inflación en dólares en lo que va del
nuevo milenio y todas las quejas del agro son infundadas de cabo a
rabo.
Y no tengo en cuenta de
que desde Noviembre del 2002 a Febrero del 2008 el precio del novillo
en pie creció 2,04 veces, el trigo 2,96 veces y el maíz el 2,40 veces,
y no lo tengo en cuenta porque es verdad que también creció el precio
del gas oil, el precio de los fertilizantes y el de otros insumos
agrícolas que se importan con un dólar real que vale un 20 % menos.
Es decir estas son las
cifras irrefutables que demuestran la verdad y lo demás son “mucho
ruido y pocas nueces”.
Para que no hubiera
perdido poder adquisitivo el dólar tendría que valer un poco menos de
$ 18 y vale más de $ 20 o sea está sobrevaluado en un 11 % por eso
todas las quejas de "atraso cambiario" son totalmente infundadas.
Los datos de base
fueron obtenidos del I.N.E. y el B.C.U. y por U.S. Bureau of Labor
Statistics de Estados Unidos
Miguel Silva Denis
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