LA POBREZA INFANTIL ES LA MAS CRUDA Y PERSISTENTE

Se presentó el informe sobre la evolución de la pobreza y desigualdad de ingresos en Uruguay entre 2001 y 2006 que realiza el Insituto Nacional de Estadística.

Se verifica el impacto de las políticas sociales: 73.571 indigentes y 214.878 pobres menos en dos años.

En el período estudiado, se verifica una reducción importante de la pobreza y la indigencia, pero no así de la desigualdad entre los distintos segmentos sociales. Desde 2004 la pobreza cayó del 31,86% al 25,23% en 2006, representando 214.878 pobres menos. Mientras, la indigencia o extrema pobreza descendió del 3,92% al 1,65%, lo cual implica 73.571 indigentes menos. En porcentajes la indigencia se redujo en un 58% y la pobreza en un 20,8%.

Entre las razones de esta evolución positiva de los indicadores de pobreza deben señalarse la recuperación de los niveles de actividad y de empleo de la economía.

Además, la mejoría de los ingresos obedece también a otro conjunto de causas entre las que se destaca la instauración de Consejos de Salarios, el incremento del Salario Mínimo Nacional y la implantación del Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social (Panes).

Mientras tanto, en términos de equidad, no se han registrado cambios importantes hasta el momento, e incluso se verifica un aumento de la concentración de ingresos en el interior urbano.

En relación al ingreso de los hogares, debido a la fuerte crisis de 2002, los mismos experimentaron una fuerte caída que abarca hasta el año 2003. Si se toma el ingreso del 2001, la caída experimentada dos años después supera el 25%. Mientras, a partir de 2004 comienza una lenta reversión, hasta alcanzar a finales de 2006 el 84,8% del ingreso promedio que los hogares uruguayos tenían antes de la crisis.  Cuando se observa la evolución por región del país se nota que la recuperación de los ingresos promedio ha sido más efectiva en el interior, alcanzando el 94% del valor de 2001 mientras que en la capital alcanza solamente a 83,5% de los hogares capitalinos., Cabe recordar, de todos modos, que los ingresos de los hogares montevideanos son promedialmente bastante mas altos que los del interior del país.

Pobreza extrema

En cuanto a los menos privilegiados de la escala social, y para cualquier metodología que se utilice para su medición, los datos muestran una caída del número de hogares en extrema pobreza. Luego de haberse incrementado hasta el 2004, comenzaron a decaer a partir de 2005 y con mayor intensidad en 2006, llegando incluso en el interior del país a abatir los niveles de la precrisis, aunque en Montevideo todavía no se han alcanzado dichos niveles. La indigencia o extrema pobreza cayó de 127.047 uruguayos (3,92%) a 53.476 ciudadanos (1,65%) desde 2004 a finales de 2006.  Por su parte y para el mismo período el número de pobres pasó de un 1.032.583 (31,86%) a 817.705 (25,23%), entre 2004 y 2006. No obstante este descenso, aún en esta categoría no se alcanza el valor anterior al crac del 2002 cuando los pobres, medidos por la misma metodología alcanzaban al 18,82%.

Infantilización de la pobreza

Uno de los aspectos mas crudos y severos de la pobreza es su incidencia en los niños.

Dado que por otra parte las pautas reproductivas de los sectores de menores ingresos es justamente tener más cantidad de hijos y mas rápido, el problema es siempre de mayor complejidad pues su tasa es por regla general más alta que la media de los demás segmentos etarios. Si observamos el comportamiento de la pobreza infantil en el período, vemos que en 2001 el 50,53% de los niños menores de 6 años son pobres y salta a un 67% en 2003, para comenzar a caer llegando a finales de 2006 a ubicarse en el 49,58% de los niños viviendo en condiciones de pobreza.

Esto significa que si bien se observa una mejora relativa, aún es un problema tan grave como persistente, debido entre otras causas a los patrones de reproducción de los sectores de menores ingresos, lo cual requiere esfuerzos aun mayores para combatir este fenómeno de reproducción estructural de la pobreza.

Adultos mayores

En los demás segmentos etarios, se observa que el mayor descenso de la pobreza se ha dado en el otro extremo de vulnerabilidad social, es decir el de los adultos mayores, lo cual guarda relación con la evolución que los ingresos reales de este sector viene experimentando.

Feminización de la indigencia

La indigencia en los hogares con jefatura femenina es relativamente más alto que aquellos donde la cabeza de familia es un hombre.

Sin embargo pasa lo contrario en relación a la pobreza, donde aparecen más hogares pobres con jefatura masculina.

Desigualdad

Por último, el informe del INE señala que respecto a la evolución de la desigualdad en los ingresos los datos no muestran variaciones sustanciales para el conjunto del país urbano en los últimos dos años considerados.

Sin embargo, al distinguir por zonas geográficas se observa que la desigualdad aumenta en el interior urbano del país.

Esta equiparación en la captura de ingresos, para los hogares mas vulnerables, permite dar cuenta del peso que las transferencias de las políticas sociales que se han venido implementado han tenido para amortiguar el diferencial de capacidades que existe entre los que mas ingresos tienen y los demás hogares.

El trabajo advierte que los cambios introducidos en la ENHA de 2006 dificultan la realización de comparaciones con años previos, tanto por el cambio en el marco muestral como por las modificaciones sustanciales introducidas en el relevamiento de los ingresos de los hogares.


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